Lecciones de vida

26 Sep

La suerte de trabajar ayudando a personas es que la mayoría de las veces la recompensa es infinitamente mayor al esfuerzo invertido.

No voy a mentir, es duro, y con los momentos que corren de crisis muchísimo más, pero siempre encuentro la manera de positivizar lo que pasa, reconvertirlo y sacar algo bueno de esa situación.

Hoy alguien me ha dado una lección de vida, me ha humedecido los ojos y he aprovechado para absorber toda esa sabiduría e intentar aplicarla a mi vida. Y sabéis, he pensado que quedármelo para mi era muy egoísta y que debería compartirlo además de tenerlo escrito para cuando se me olvide.

Una mujer, con una enfermedad degenerativa , joven, con un hijo pequeño y con una situación de salud bastante deteriorada me ha mirado a los ojos y con una sonrisa me ha dicho, solo quiero ser feliz.

Estamos de paso, casi casi de prestado y no quiero malos rollos, ni reproches. Tomo las riendas de mi vida y me lanzo. Igual es una locura, pero quiero decidir por mi misma lo que hago con mi vida.

Mis letras no pueden transmitir la felicidad que sus ojos anhelaban y a ratos la tristeza que desprendían. Pero como toda ella era esperanza.

Y me ha llegado. Me ha rozado el alma, así sin quererlo. Le he agradecido su visita por aportarme tanta sabiduría.

He pensado mucho en su valentía. En como hay que tomar las riendas, vivir a tope, gozando de todas las cosas que nos gustan, disfrutando al lado de los que nos quieren y saltando hacía lo que realmente nos remueve.

Voy a hacerlo, voy a empezar a caminar despacito por el camino de la vida. Y digo esto, porque hasta ahora he ido corriendo. Y no quiero seguir así. Me paro, me siento en el borde del camino y huelo las flores. Disfruto, enseño y aprendo en este camino de la mano de mi marido y de mis hijos. Y toda las demás personas que me quieren, que también están en el camino y son importantes.

Lo superfluo, lo dañino no lo quiero. No quiero mas gente tóxica que no me aporta nada, que solo me daña, tengo que lograr que ni eso puedan ser capaces de hacer.

Se que mis palabras no os pueden llevar hasta donde a mi me gustaría porque para eso tendríamos que sentarnos frente a un café, pero igual algo queda. Igual os planteáis hacer vuestro camino un poquito mas despacio.

Cuando llegue el final, quiero poder mirar atrás y decir que estoy satisfecha con mi vida, que la he exprimido al máximo.

Besos Molones

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5 comentarios to “Lecciones de vida”

  1. Mamá Robinson 26 septiembre, 2013 a 11:10 #

    Lo mejor de ser trabajadora social son las lecciones que aprendo cada dia. Desde fuera no se aprecia lo enriquecedor que puede ser. Yo tampoco cambio por nada mi profesión, me gusta ser TS!

  2. Marta 26 septiembre, 2013 a 11:17 #

    Yo llamo a estas personas “ángeles salvadores”, aparecen alguna vez en tu vida, algunas personas tienen la suerte de hasta compartir una parte del camino con ellas, y no sólo con una, sino con dos o tres. Toca a la persona en su interior. Con palabras, con miradas, con gestos, y corresponde a la persona en cuestión decidir si quiere seguir con la vida hasta el momento, o continuarla con el toque de “magia” que transmite ese ángel.
    Yo suelo positivizar también mucho las cosas, trato de sacar la parte buena, por muy malo que sea algo, estoy convencida que esa parte mala nos depara algo bueno (o mejor). Además, si no tenemos esos momentos, como vamos a darnos cuenta de lo bueno que tenemos de normal?? (

    Pero me estoy desviando (esto de trabajar a la vez, es lo que tiene)

    Debemos quedarnos con el mensaje que personas como tu paciente nos da, con la fuerza que tiene a pesar de sus “problemas”, con la energía y esperanza que desprende.

  3. Conxi Caballero 26 septiembre, 2013 a 12:04 #

    Que bonito Ruth. A mi me gusta tu blog porque siempre nos enseñas algo, divertido, positivo o a veces no tan divertido, pero tus entradas siempre llevan moraleja.

  4. soypuramagia 26 septiembre, 2013 a 17:41 #

    Desde luego gran lección de vida,quizá no nos damos cuenta,o no queremos darnos, pero pasamos por la vida en vez de vivirla,con nuestras prisas,dejando todo para otro momento, pensando que más adelante habrá tiempo, sin saber que puede que ese momento no llegue después. Y es que el momento es ahora. Yo siempre digo eso de que vivir no es sólo respirar, eso es sólo sobrevivir. Gran lección la que hoy has compartido.

  5. AzulLila 26 septiembre, 2013 a 18:03 #

    tu post va muy en la linea de uno que tengo yo e1n mente! me ha gustado mucho tu reflexión y me uno totalmente! yo también quiero caminar despacito y saborear cada momento y cada minuto! Relativizar todo!
    Gracias por tus palabras!

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